Por: Katherine Pachano
Este
informe es una reflexión personal sobre cómo el cansancio extremo sumado a la
valentía inquebrantable tiene el poder de transformar un mundo cruel, dominado
por la jerarquización social, la injusticia y la desigualdad.
Hoy me
considero afortunada, pero reconozco que me falta algo esencial: conocerme a mí
misma, saber de lo que soy capaz y conocer lo que merezco. En esto, la figura
de Benkos Biohó me sirve de guía.
Es
difícil saber si fue el simple cansancio de la opresión o una profunda
motivación lo que lo impulsó, pero tengo la certeza de que su resistencia se
convirtió en un legado imborrable. Esa resistencia ha permanecido en el corazón
de todas las personas que anhelan un cambio y un mundo mejor.
Pensando
y analizando la historia de Benkos Biohó, surge una conexión clave con los
principios de igualdad y libertad. Es lógico pensar que la historia de Benkos y
otros actos de rebelión impulsaron, con el tiempo, la creación de leyes que hoy
nos amparan, influyendo incluso en el pensamiento colectivo.
La
igualdad se relaciona con el Artículo 13 de la Constitución Política de
Colombia, que establece claramente que todas las personas nacen libres e
iguales ante la ley. Este artículo es una victoria histórica contra la
jerarquización social que Benkos enfrentó.
La
libertad, por su parte, se manifiesta en la expresión y el pensamiento. Esto se
materializa en espacios como el Festival de Música del Pacífico Petronio
Álvarez, donde las comunidades afrodescendientes expresan y comparten
libremente sus tradiciones, músicas y danzas, celebrando una cultura que Benkos
luchó por preservar.
Pareciera
que, sin el sufrimiento, la humanidad no alcanza la verdadera trascendencia.
Sin embargo, es precisamente ese sufrimiento el que funciona como catalizador
del cambio, dejando, así sea, una gota de esperanza en el mundo.
Podría
decirse que el miedo convierte a la persona en valiente, pero no. Valiente es
quien es capaz de enfrentarse al miedo. Benkos Biohó seguramente sintió temor al
escapar y al fundar el Palenque, pero lo hizo. Todas las personas que
enfrentamos nuestros miedos y luchamos por nuestros ideales tenemos el derecho
de llamarnos: VALIENTES ANTE LA ADVERSIDAD.

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