Breve historia de las represas de agua beneficiarias de la vereda El Tintal en Sáchica, Boyacá

 Por: Sara Sáenz, Tatiana Jerez y Darío Buitrago

Grado 1002

El siguiente texto está basado en la entrevista con el señor Heibor Alberto Jerez Durán, tesorero de las represas de la vereda El Tintal (Sáchica, Boyacá).

En la vereda se han construido cuatro represas: dos de ellas tienen casi 20 años de antigüedad y otra ha estado bajo manejos y arreglos temporales. Cada uno o dos años se les realiza mantenimiento y limpieza, ya que el agua está destinada al uso doméstico. Para nuestra vereda, la represa representa la vida misma; en caso de que falte el agua del nacimiento, se cuenta con este sistema como reserva fundamental.

La vida de la comunidad ha cambiado constantemente debido al crecimiento de habitantes y sectores; por ello, siempre es necesario mantener las represas y tenerlas al día para el servicio de todos. Respecto a las dificultades, hemos tenido problemas considerables: una de las represas está a punto de colapsar, pero hemos tratado de sostenerla. Si esa estructura llegara a caer, se correría el riesgo de que la comunidad situada río abajo sufra por el desbordamiento.

El uso del agua se activa principalmente cuando escasea la lluvia; las represas son el recurso que nos abastece durante la temporada de verano. Un problema recurrente es cuando el agua llega turbia, debido al lodo que arrastra la lluvia. La responsabilidad del mantenimiento y manejo recae en la Junta: el presidente, el vicepresidente, el tesorero y, principalmente, el fontanero, quien se encarga de que todo funcione correctamente. Sin un mantenimiento adecuado, se pone en riesgo el suministro de este líquido vital, especialmente en la parte baja de la vereda.

El agua llega a las represas mediante tubería, alimentada por nacederos y caños. Aunque la calidad del agua es buena, recibe un tratamiento en la planta que incluye hipoclorito, cloro y un químico especial para los días de turbidez. Desde la planta, el agua se distribuye por conexiones directas a cada hogar.

Afortunadamente, el clima no afecta drásticamente el nivel del agua, aunque si llega a bajar, aprovechamos para realizar limpiezas y sembrar árboles. En cuanto a la convivencia, no se presentan conflictos entre los habitantes por el beneficio del agua, ya que el acceso es igualitario para todos.

 

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