Por: Sara Sáenz, Tatiana Jerez y Darío Buitrago
(El
siguiente texto está basado en una entrevista a José Fidel Jerez, fontanero de
la vereda El Tintal).
Las
represas se construyeron aproximadamente entre los años 1998 y 2000, cuando se
reorganizó el acueducto de la zona. En ese tiempo, se decidió hacer las
represas para poder mantener el acueducto del área de El Tintal. El principal
motivo fue almacenar agua para el acueducto, para que la comunidad tuviera agua
para beber y para el uso doméstico.
Es
muy importante porque recoge el agua durante el invierno y la guarda para
cuando llega el verano, cuando hay sequías fuertes. Antes, la gente tenía
muchos problemas para conseguir agua; les tocaba traerla en chorotes o botellas
desde otras fuentes. Después de que se construyó el acueducto y las represas,
la situación mejoró mucho y ahora hay más habitantes en la zona.
El
agua solo se usa para consumo doméstico, porque se le aplican cloro y sulfato
para potabilizarla. A veces, cuando hay mucho invierno, las represas se
deterioran y toca invertir dinero en reparaciones. Ayudan bastante porque el
agua que se guarda en invierno se utiliza en verano, cuando no llueve.
La
responsable de estas represas es la junta del acueducto, que está organizada
legalmente y se encarga del mantenimiento. Se les hace mantenimiento más o
menos una vez al año. También, sería bueno reforestarlas y sembrar árboles
nativos, como aliso o saúco, para proteger mejor el lugar.
Una
represa se alimenta de un nacimiento de agua, mientras que la otra recoge agua
de lluvia. El agua sale de la represa por una manguera, baja por una quebrada
hasta una toma, luego pasa a un tanque y desde allí se distribuye a las casas.
La forma en que reciben el agua no siempre es la misma: las casas que están más
arriba reciben el agua primero, mientras que a las que están más abajo les
llega después. Hasta el momento, no han ocurrido conflictos entre la comunidad.


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