COMUNIDADES AFROCOLOMBIANAS Y PETRONIO ÁLVAREZ

Por: Cristian Mejía

El Festival Petronio Álvarez, además de ser un evento para la investigación y conservación cultural en las comunidades afrocolombianas, ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación. Este reconocimiento se alinea con el espíritu de los Derechos Humanos, que buscan proteger a todas las personas y comunidades, sin importar su color de piel o procedencia territorial.

La historia de Benkos Biohó y los fugitivos que crearon San Basilio de Palenque es un ejemplo fundacional de esta lucha por la libertad. Su huida y la creación de su propia comunidad y costumbres africanas se relacionan directamente con el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este artículo establece que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, lo que implica que nadie debe ser molestado ni se le deben imponer límites absurdos a su proyecto de vida y sus oportunidades.

Esta idea se refuerza con el Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que postula que desde el momento en que nacemos somos libres e iguales en dignidad y derechos. Esto guarda una relación directa con el Artículo 2 de la Declaración y el Artículo 13 de la Constitución Política de 1991. En esencia, toda persona debe recibir el mismo trato y protección de las autoridades, sin ninguna discriminación por religión, opinión política, raza, origen, o posición económica.

A pesar de la similitud y coherencia entre los artículos, las leyes de la Constitución y las declaraciones internacionales, el racismo y los malos tratos persisten hacia las diferentes comunidades por su color, raza o estatus social.

Un ejemplo de esta realidad es la experiencia en el deporte. Como ciclista semiprofesional, es notable la poca representación de competidores afrocolombianos. Esto se debe, en muchos casos, a que los patrocinadores los descartan por prejuicios raciales. La falta de apoyo económico es un obstáculo significativo, dado el alto costo de este deporte, que además requiere una constante socialización con deportistas, directivos, jueces y técnicos deportivos. La baja autoestima generada por las críticas y la discriminación dificulta su socialización y progresión profesional.

Los derechos humanos y constitucionales protegen a las comunidades sin importar raza, clase social o creencias. Estos incluyen el derecho a la vida, la propiedad colectiva (clave para comunidades negras), las libertades proclamadas, y la libertad de opinión y expresión. Además, el Estado reconoce y protege las culturas afrocolombianas como patrimonio cultural nacional, lo que constituye la esencia multicultural del país.

Todos estos derechos están consignados en la Ley 70 de 1993, la Constitución Política de 1991 y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Las autoridades deben tenerlos presentes para construir un país mejor.

El Festival Petronio Álvarez (realizado por primera vez en 1997 en Cali y celebrado anualmente) es el escenario vivo donde estos derechos y esta cultura se reflejan. A través de las historias, el arte, la música, la danza y el folclor, el evento ha logrado continuar la hazaña de resistencia iniciada por Benkos Biohó contra la esclavitud y el racismo. Las representaciones culturales influyen en las comunidades, promoviendo la unidad, el pensamiento positivo y la superación de las diferencias.

Los artículos 1, 2 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en conjunto con el Festival Petronio Álvarez, ofrecen ejemplos y conocimientos para asegurar el cumplimiento de cada uno de esos derechos por los que las comunidades han trabajado. El festival busca que las culturas afrocolombianas sean reconocidas como importantes para el desarrollo y la evolución del país, destacando su fuerte influencia, sus mezclas y revoluciones culturales que surgen de historias y enseñanzas vividas día tras día.

 

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