CAMINO HACIA LA LIBERTAD

Por: Sebastián Romero Páez

Todo comienza con el simple hecho de la esclavitud, el racismo, el irrespeto y la violencia hacia las personas negras por causa de los blancos. Estos colonos pensaban que podían controlar a los negros como títeres, sin darles voz ni derechos, y no los veían como personas normales. Se sentían dueños de ellos, como si fueran terrenos, y cualquier persona con dinero y dominio podía comprar y vender sin ninguna lástima ni pensar en la familia de esa persona. Quien esclavizaba no se ponía a reflexionar: ¿Qué pasaría si fuera él? ¿Cómo se sentiría al saber que su familia no estaría a salvo, sin saber si estarían vivos o muertos, siendo torturados?

Me contaron una vez una historia sobre una comunidad africana que vivía en el campo, alejada de todo. Se alimentaban de frutos como el plátano verde o maduro, usaban las hojas para preparar arroz, y sus bailes ancestrales eran muy importantes, sobre todo cuando agradecían por la lluvia. Su único sustento era el cultivo de frutos y verduras, lo cual era un gran privilegio para ellos.

Hasta que un día, unas personas adineradas llegaron y les dijeron que iban a construir una ciudad y que los habitantes tenían que irse. Les advirtieron que si no se iban, tomarían medidas extremas. Como no tenían respaldo ni derechos, tuvieron que marcharse sin un lugar adónde ir, sin dinero ni casa.

Inesperadamente, un niño de esa comunidad, cuyos recursos eran muy pocos, pero era inteligente, se prometió luchar sin descansar hasta que ellos tuvieran derechos. Quería que las personas negras fueran respetadas y no tratadas como esclavas.

La comunidad emprendió su camino hacia un lugar donde pudieran dormir y cultivar con lo poco que habían podido llevar. Pasaron días, se sentían muy agotados, y algunos estaban enfermos por dormir en el bosque y por las condiciones en las que estaban. Un día, llegaron a un pueblo grande y pidieron ayuda a la gente, pero estos los veían como personas raras y no los querían ahí.

Sin embargo, una señora cristiana con una personalidad humilde, que poseía una casa grande y dinero, decidió ayudarlos. Con el tiempo, todas las personas de la comunidad empezaron a trabajar y a cultivar, y con eso pudieron ayudar a la señora también.

A pesar de la ayuda, algo malo seguía ocurriendo: las personas de altos recursos los usaban como esclavos y empezaron a torturarlos con el trabajo forzado.

Conforme pasaron los años, el niño fue creciendo y se interesó por la profesión de Derecho. La señora cristiana le ayudó en la universidad y en la escuela, a pesar de que le hacían mucho bullying por ser negro. Un día, unos periodistas lo entrevistaron y, gracias a su historia, se volvió viral y reconocido.

Cuando fue adulto, llegó a ser un gran político y, después de varios años luchando, logró que se aprobaran los derechos que un día había prometido. Así pudo contribuir a la creación de la legislación que protege a su comunidad:

Constitución de 1991, Artículo 7: El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana.

Constitución de 1991, Artículo 13: Toda persona nace libre y con derechos ante la ley.

Constitución de 1991, Artículo 55 Transitorio: Habla de la cual ninguna persona puede echar a una comunidad de su territorio ni cultura (este artículo fue transitorio y llevó a la Ley 70).

Todo esto establece que el Estado y todas las personas deben respetar las lenguas, costumbres y modos de vida de todos los pueblos que habitan en Colombia para preservar su tradición.

Otro logro fue el reconocimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el país:

Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

Artículo 2: Toda persona tiene derechos y libertades sin distinción de raza, color, origen y cualquier otra condición.

Artículo 19: Cualquier individuo tiene derecho a opinar sin ser investigado o molestado por sus ideas.

Y por último, la Ley 70 de 1993, que garantiza que las tierras que pertenecen a las culturas afrocolombianas defiendan su patrimonio y protejan su territorio de invasiones y deforestación.

Desde ese momento, todo cambió. La esclavitud no desapareció del todo, pero ya era muy poca. Ahí se cumplió su promesa.

Desde entonces, no solo los afrocolombianos, sino otras comunidades, vivieron más tranquilas y felices. En un momento, unieron los platos típicos de cada lugar y comenzaron a realizar festivales culturales y artísticos.

En los festivales, la música, la gastronomía, la moda, los saberes ancestrales y las artes visuales se utilizan como herramientas de resistencia, dignificación y visibilización. Esto lleva un mensaje hacia la lucha y el logro de la comunidad afro y todas las demás. Ahora sí se sentían libres y con igualdad de derechos con todo tipo de persona.

Ese lugar, que actualmente es Cali, se volvió muy famoso por sus tradiciones y comidas como el viche y el arroz atollado, y además crearon el Festival Petronio Álvarez.

Esa fue la historia del muchacho que sacó de la discriminación y violencia a esas comunidades. Espero que se tome en cuenta el mensaje: Nunca hagas lo que no te gustaría que te hicieran, porque sin importar el tipo de raza, color o de dónde provenga, siempre hay que respetarlos.

Otro aporte más sería que hay personas en el mundo que luchan mucho y que muchas veces no les dan trabajo por ser habitantes de la calle, desplazados, negros, y muchas otras cosas, y ellos sufren mucho más de lo que nosotros pensamos al tratar de llevar comida a la mesa. 

 

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