LOS CAMINOS RIALES

Por: Iván Daniel Sierra, Yuliana Valentina Jerez y Hellen Viviana Ladino (Décimo dos)


 Iván Daniel Sierra,
Yuliana Valentina Jerez y
Hellen Viviana Ladino
Nosotros somos estudiantes de la Institución Educativa Nueva Generación de Sáchica y tenemos el interés de conocer, hablar y buscar información sobre los caminos riales (se utilizará esta manera conocida de llamar a los caminos reales durante todo el texto) en el municipio.

Tuvimos el gusta de hablar con el señor Elibardo Duran Pardo, un hombre de 71 años y con la señora María Gloria Corredor una mujer de 60 años.

Ellos nos comentan que transitaron por los caminos riales los cuales no eran carreteras como los de hoy en día, sino eran trochas por las cuales se desplazaban a pie o en burro para llegar a distintos lugares. Estos caminos solían ser estrechos, rodeados de exuberante vegetación y con vistas impresionantes. Nos cuentan que conocen cinco vías férreas en la zona las que salen de Sáchica a Tunja, de Sáchica a Samacá, de Sáchica a Villa de Leyva, de Sáchica a Chiquinquirá y de Sáchica a Ráquira los cuales permitían tener una gran descubrimiento cultural y natural que ofrecía el destino. También estos caminos permitían tener una comunicación entre sí.

Estos caminos eran de suma importancia, ya que les permitían desplazarse de un lugar a otro, facilitando el transporte de mercancías y productos elaborados por los campesinos y artesanos hacia distintos pueblos. La presencia de estos caminos era exclusiva para el paso de caballos y burros para fomentar la economía local, Los caminos riales garantizaban la conectividad entre municipios y brindaban la facilidad de desplazarse de un pueblo a otro, fomentando así el intercambio comercial y cultural entre las comunidades. Sin duda, su importancia trascendía lo meramente práctico, convirtiéndose en un símbolo de la vida cotidiana y el vínculo entre las personas y los pueblos que atravesaban.

La mercancía que los artesanos transportaban a lo largo de estos caminos eran diversas artesanías incluyendo las ollas de arcilla, las cuales eran cuidadosamente elaboradas por ellos mismos con destreza y dedicación. Por otro lado, los campesinos desempeñaban un papel, el fundamental transporte de insumos agrícolas, tales como la papa, el maíz, la alverja, el trigo y la cebada, productos que constituían la base de alimentación y economía local. El traslado de esta mercancía se realizaba a lomo de burro o de mula los cuales llevaban sobre sus espaldas el sustento y riquezas del territorio.

Ellos nos mencionan que a pesar de la importancia histórica y cultural de estos caminos aún existen muy pocas vías riales en uso. Desafortunadamente el estado de conservación actual de estos caminos no es la mejor. La creciente preferencia de la mayoría de la población por utilizar las carreteras principales ha llevado al desuso progresivo de estos caminos, lo que a su vez ha contribuido al deterioro y en otros casos la desaparición de tramos significativos. Esta tendencia plantea un desafío urgente en cuanto al cuidado y prevención de los caminos riales, los que representan un legado histórico y cultural que nos conecta con las experiencias y vivencias de nuestros antepasados.

También nos expresan que la integración de estos caminos riales en la oferta turística representa una oportunidad significativa para su mantenimiento y preservación. En este sentido, la perspectiva personal de doña Gloria sobre la importancia de revitalizar ciertas rutas es relevante, como es el caso del camino que conecta el Lavadero de Pomo con el cementerio, el cual ella considera crucial para evitar accidentes, principalmente debido al carácter peligroso de la carretera Sáchica vía Espinal. La propuesta de utilizar estos caminos como atracciones turísticas resalta su potencial para enriquecer la experiencia cultural de los visitantes, permitiéndoles adentrarse en los campos y cultivos que son representativos de Sáchica. Por ejemplo, mencionan el camino hacia la Candelaria, que anualmente atrae a numerosas personas en caminatas. A través de estos senderos, que constituyen algunos de los pocos caminos que aún se encuentran en uso, se puede completar este recorrido que demanda aproximadamente seis horas, lo que evidencia la extensión y significado de esta red vial histórica en la región.

La contribución de las vías principales ha incidido en el deterioro y el olvido de algunos caminos riales, dado que la mayoría de personas prefieren desplazarse por las rutas centrales. Esta situación ha llevado a que los caminos riales reciban muy poco tránsito, lo cual conlleva a su progresivo deterioro y al riesgo de ser olvidados ante la escasa conciencia sobre su existencia. Es fundamental comprender que, a pesar de esta realidad, no se debe descuidar ni abandonar estos caminos, sino más bien otorgarles el cuidado y la conservación que merecen. Por ello, resulta crucial la implementación de ciertos caminos como parte de la oferta turística, lo que no solo permitiría preservarlos, sino también promover su valor histórico y cultural. Al comparar una vía principal con un camino rial, se destacan diferencias significativas, como su ancho. Según Don Elibardo, sus caminos tienen un promedio de 6 metros, mientras que doña Gloria menciona un promedio de 1 metro, lo cual se debe a las condiciones en las que se encuentran ubicados. Otra diferencia importante es la ausencia de señalizaciones viales o indicaciones para orientar a los viajeros; en el pasado, los usuarios conocían el camino sin necesidad de tales señales. En cuanto a las posadas, estas consistían en modestas viviendas con habitaciones sencillas equipadas con camas o esteras para dormir, así como mesas simples para comer. Asimismo, se destacan diferencias en la construcción de puentes, los cuales solían estar hechos de madera y tierra en contraste con las estructuras más modernas utilizadas en las vías principales.

La arquitectura de las calles en el municipio de Sáchica se caracterizaba por ser destapada, es decir, construida con pura tierra, lo que le confería un aspecto rústico y tradicional. La transformación de estos pueblos comenzó hace aproximadamente cuarenta años, con la llegada de los alcaldes designados por la gobernación. En aquel entonces, la elección de los alcaldes no se realizaba mediante el voto popular, sino que eran designados directamente por las autoridades gubernamentales. Con el paso del tiempo, el proceso de elección ha evolucionado significativamente, permitiendo que los habitantes participen activamente en la selección de sus representantes locales. En cuanto a la infraestructura urbana, los habitantes del pueblo decidieron emprender la tarea de mejorar sus calles, optando por utilizar ladrillos como material principal para su pavimentación. Esta elección se fundamentaba en la percepción de que los ladrillos ofrecían una mayor resistencia y durabilidad en comparación con otros materiales tradicionales, lo que evidencia su interés por modernizar y fortalecer la infraestructura local.

Los caminos que conducían a la institución eran senderos rurales que conectaban con el municipio. Con el paso del tiempo, el departamento comenzó a emprender la tarea de mejorar las vías de acceso, priorizando la construcción y el mantenimiento de carreteras que, si bien eran transitadas con cierta regularidad, no contaban con el pavimento que hoy en día es común encontrar en las vías principales. En aquella época, la dificultad para acceder a servicios de salud era una realidad palpable para muchos residentes, quienes debían recorrer largas distancias a pie para recibir atención médica. Esto evidencia el desafío que enfrentaron las comunidades en términos de acceso a servicios.

En la actualidad la mayoría de estos caminos continúan siendo senderos que transcurren a través de veredas. Algunos de estos caminos han recibido mejoras significativas, especialmente aquellos que son utilizados por los campesinos en sus labores diarias y también por la ruta escolar para facilitar la educación.

En estos caminos, impregnados de la tranquilidad y la cotidianidad de la vida rural, es interesante notar que nunca han sido escenario de mitos y leyendas, sino más bien de momentos de juego, diversión y amistad entre amigos y vecinos. Donde se solían compartir risas y experiencia inolvidables especialmente durante días de lluvia, cuando aprovechaban para disfrutar de lavadas.

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